La “corrección política” en las democracias modernas

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El fenómeno de lo “políticamente correcto” es considerado como uno de los más preocupantes que se ciernen sobre las democracias modernas. No sólo constituye un arma dialéctica utilizada por el populismo para destruir la credibilidad de sus oponentes, sino que también es una forma de empobrecer el debate público al afirmar que algunas opiniones merecen ser silenciadas. En consecuencia, los niveles de crítica que ayudan a construir sociedades fuertes disminuyen, al par que los ciudadanos pierden capacidad de tomar decisiones bien informadas y supervisar el funcionamiento de sus instituciones.

Pero empecemos por el principio. ¿Qué es ser “políticamente correcto”? Implica evitar esos términos que eventualmente pueden dañar la sensibilidad de los demás. La idea es que algunos grupos se ven afectados por situaciones de discriminación (mujeres, inmigrantes …), por lo que debemos poner mayor énfasis en proteger su integridad. Dado que los discursos públicos tienden a moverse dentro de los límites establecidos por las comunidades afectadas, los ciudadanos que rompen dicho consenso son socialmente mal vistos y apartados, abriéndose interpretaciones al margen de lo “aceptado”. 

En ese sentido, los expertos consideran que la elección de Donald Trump como Presidente de Estados Unidos tuvo mucho que ver con la CP1. En primer lugar, los periodistas se centraban en impugnar sus formas cada vez que este tenía alguna salida de tono. Pero cuanto más reaccionaban los medios contra él, más atraída se sentía la gente hacia el hombre que decía ” esas verdades” que nunca antes hubieron escuchado. En segundo lugar, el hoy Presidente logró infundir la sospecha de que otros candidatos, o el stablishment mismo, ocultaban información a la ciudadanía, como si él fuese el único que estaba allí para proteger sus intereses. “Estás siendo políticamente correcto” arrojaba cual arma dialéctica a los otros.

Si bien, incluso si la estrategia de Trump resultó ser de facto una forma de manipulación, yace aquí una oportunidad para la autocrítica. Cuando se trata de proteger a las minorías, es esencial inculcar entre los ciudadanos valores tales como la igualdad, el respeto y la tolerancia. Sin embargo, un exceso de corrección política acaba dividiendo la sociedad entre “buenos y malos”. Como resultado, los espacios de confrontación inherentes a cualquier comunidad política se reducen y la comprensión de la realidad se desvanece. Sumergidos en una crisis de valores, es fácil para el populismo llenar ese vacío con enemigos imaginarios.

Sumergidos en una crisis de valores, es fácil para el populismo llenar ese vacío con enemigos imaginarios

Así pues, debido a esa turbia atmósfera de desconfianza social, el presidente Trump y otros políticos, tales como Jair Bolsonaro en Brasil, se hacen con un extraordinario poder de persuasión casi sin discusión. Por su parte, ellos hacen esfuerzos también por desacreditar la tarea de intermediación de los medios de comunicación, dirigiéndose al público directamente a través de las redes sociales. Teniendo en cuenta que los discursos políticos sin filtro se suelen clasificar como una forma de propaganda, los votantes con un bajo nivel de educación acaban formando sus pensamientos a partir de datos sesgados.

Así pues, ¿qué hacer para superar la “dolencia” social de lo políticamente correcto? Según algunos artículos recientes2, este fenómeno ya ha llegado a los campus universitarios de EEUU, donde los profesores evitan abordar temas controvertidos para no dañar la moral de los estudiantes. En esencia, el paternalismo es un error. La democracia se basa en la idea de que cada ciudadano sabe qué es lo mejor para él. Por tanto, la manera más efectiva de luchar contra la xenofobia o el sexismo es proporcionar información precisa y abundante sobre los agravios que sufren tales grupos. De ese modo, generaremos opiniones equilibradas y estaremos prevenidos para escapar de lo pernicioso de la corrección política y el populismo.

1 Weigel, Moira (2016). The Guardian. “Political correctness, how the right invented a phantom enemy”https://www.theguardian.com/us-news/2016/nov/30/political-correctness-how-the-right-invented-phantom-enemy-donald-trump

2 Haidt, Jonhatan andLukianoff, Greg (2015). The Atlantic. “The coddling of the American mind”.  https://www.theatlantic.com/magazine/archive/2015/09/the-coddling-of-the-american-mind/399356/

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